Después de 20 años de negociaciones, Argentina y Japón acordaron los requisitos sanitarios para el ingreso de carne bovina proveniente de la zona libre de fiebre aftosa con vacunación. La apertura amplía el acceso de la carne argentina a un mercado que importa más de USD 3.000 millones anuales y que mantiene elevados estándares sanitarios y de calidad.
Sin embargo, la apertura de un mercado no significa que todos los establecimientos puedan comenzar a exportar inmediatamente. Las autoridades japonesas realizarán una inspección para verificar el cumplimiento de las condiciones acordadas y habilitar los establecimientos interesados. En esta nota, AgroGlobal analiza qué implica esta nueva etapa para los frigoríficos y por qué la preparación para un mercado de exportación requiere mirar mucho más que la documentación.
DE LA APERTURA DEL MERCADO A LA HABILITACIÓN DE LAS PLANTAS
La apertura de un mercado constituye una primera instancia: los países acuerdan los requisitos que permitirán el intercambio comercial. A partir de allí comienza otra etapa para los establecimientos que buscan exportar.
Según explica SENASA sobre la habilitación de destinos de exportación, una vez acordados los requisitos a nivel país, cada destino determina de qué manera evaluará y aceptará a los establecimientos exportadores. Por lo tanto, solo aquellas plantas que cumplan con las condiciones establecidas para ese mercado podrán concretar las operaciones.

En el caso de Japón, esta instancia todavía está en desarrollo. El Ministerio de Agricultura, Silvicultura y Pesca de Japón (MAFF) informó que realizará una inspección en Argentina y que las exportaciones desde la nueva zona incorporada podrán comenzar una vez que se verifique el cumplimiento de las condiciones sanitarias y se designen los establecimientos habilitados.
Por eso, para los frigoríficos interesados, la apertura representa una oportunidad, pero también el comienzo de un proceso de preparación.
PREPARARSE PARA EXPORTAR ES REVISAR EL PROCESO COMPLETO
Acceder a un nuevo mercado requiere comprender qué exigencias debe cumplir el establecimiento y analizar si los procesos permiten sostenerlas de manera consistente.

No se trata únicamente de disponer de procedimientos escritos. La gestión de la inocuidad, la trazabilidad, la cadena de frío, el bienestar animal, las condiciones higiénico-sanitarias y la capacitación de los equipos forman parte de un sistema que necesita funcionar de manera articulada.

La trazabilidad, por ejemplo, permite reconstruir el recorrido de un producto y vincularlo con su origen. La cadena de frío necesita sostenerse a lo largo del proceso y contar con mediciones confiables. Los procedimientos de higiene deben trasladarse a las prácticas cotidianas, mientras que los registros necesitan representar lo que efectivamente sucede dentro del establecimiento.
Cuando una planta se prepara para trabajar con diferentes mercados de exportación, además, necesita conocer los requisitos particulares de cada destino y establecer los controles necesarios para cumplirlos.
En el caso específico del acuerdo con Japón, las condiciones sanitarias publicadas para la nueva zona contemplan que los productos alcanzados provengan de bovinos que cumplan los requisitos establecidos y, debido al estatus de zona libre de fiebre aftosa con vacunación, incluyen condiciones vinculadas con la maduración y el deshuesado de la carne.
UNA AUDITORÍA TAMBIÉN PONE A PRUEBA LA GESTIÓN
Una auditoría permite observar la distancia que puede existir entre aquello que un establecimiento establece en sus procedimientos y lo que sucede diariamente en el proceso.

Por eso, la preparación no debería comenzar cuando se confirma una visita. Revisar registros, detectar desvíos, verificar procedimientos, capacitar al personal y establecer acciones correctivas requiere tiempo.
También implica que quienes participan del proceso comprendan por qué realizan cada control. Un procedimiento puede indicar qué hacer frente a determinada situación, pero comprender el riesgo que busca prevenir permite tomar mejores decisiones cuando aparecen desvíos o situaciones que no estaban previstas.

En este sentido, la apertura de nuevos destinos vuelve a poner en primer plano una cuestión que atraviesa a toda la industria: la calidad no depende únicamente del área de calidad. Producción, mantenimiento, bienestar animal, inocuidad, logística y gestión necesitan trabajar de manera coordinada para sostener los requisitos establecidos.
DE LA CAPACITACIÓN A LA MEJORA DE LOS PROCESOS
La formación de los equipos es una de las herramientas para fortalecer esa capacidad interna.
En la Diplomatura Especializada en Calidad de Res y Carne Bovina de AgroGlobal se trabajan diferentes aspectos que intervienen en la obtención y evaluación de la calidad de la carne, permitiendo comprender el proceso de manera integral y relacionar las decisiones tomadas en las distintas etapas de la cadena.
Pero existen situaciones en las que la capacitación necesita complementarse con una mirada específica sobre el establecimiento.
A través de la Consultora Cárnica AgroGlobal, el Ing. Agr. M.Sc. Nicolás Carbonell y el Méd. Vet. Dr. M.Sc. Gonzalo Aleu acompañan a empresas de la industria cárnica mediante auditorías técnico-sanitarias, relevamiento de procesos, capacitación de equipos y elaboración de planes de mejora.

El objetivo no es únicamente prepararse para una auditoría determinada, sino identificar oportunidades de mejora y fortalecer procesos capaces de sostener los requisitos de los diferentes mercados en el tiempo.
UNA APERTURA QUE TAMBIÉN PLANTEA UN DESAFÍO INTERNO
El acuerdo alcanzado con Japón amplía las posibilidades comerciales para la carne bovina argentina, pero todavía queda una instancia fundamental: la inspección y posterior habilitación de los establecimientos que quieran exportar desde la nueva zona incorporada.
Para los frigoríficos, esa etapa puede ser una oportunidad para revisar procesos, fortalecer controles y trabajar sobre aquellos aspectos que necesitan mejorar antes de ser evaluados.
Porque acceder a un mercado exigente no depende solamente de obtener una habilitación. El verdadero desafío es construir procesos capaces de demostrar, todos los días, que los requisitos se cumplen.