“Cada palabra tiene un significado, cada silencio también”

Jean Paul Sartre

La comunicación basada en la palabra, es la que denominaremos comunicación verbal.

Al profesionalizar nuestra oralidad es imprescindible elegir las palabras adecuadas para transmitir los mensajes deseados, útiles para el otro y consistentes con el objetivo previsto.

Si bien falta aún mucho por investigar respecto de la resonancia de las palabras en nuestro cerebro, las neurociencias aceleran día a día información al respecto; hemos avanzado en reconocer los “estilos” de comunicación dominante, según la predominancia del hemisferio izquierdo o derecho en nuestra comunicación cotidiana. ¿Qué significa esto?

El esfuerzo en realizar una identificación de las palabras predominancias para cada hemisferio, por ejemplo al describir un camino desde el hemisferio derecho diríamos “es un trayecto intenso y arduo” y desde el hemisferio diríamos “este recorrido tiene muchas dificultades y baches”, así realizamos un ejercicio para entrenar tu capacidad de detección de preponderancias en tu interlocutor y, de esta manera, conectar con él de manera ágil y desde su espacio de entendimiento.

     En el proceso de comunicación interpersonal (ver esquema clásico), reconocer la preponderancia de HI o HD, del estilo propio y del otro, facilita el camino de la empatía y asertividad. Si escuchamos con atención las palabras que utilizamos, estas nos describen y permiten el perfilado del otro con quien nos comunicamos.

En la imagen se representa el modelo clásico de comunicación, en la era digital se está transformando ese modelo.

Asimismo se está transformando el paradigma de comunicación interpersonal, que es un proceso vivo y orgánico, del cual desglosamos a continuación,sus elementos claves:

Distinguidos los elementos, ahora esquematizaremos los componentes de la comunicación verbal, a fin de tener el mapa completo y luego modificarlo en función de los aportes de la era digital:

Somos la herramienta que tenemos disponible todo el tiempo para comunicar, es imperioso “usarnos” responsable y adecuadamente para coordinar acciones y optimizar resultados.

Al momento de gestionar-nos en la oralidad y seleccionar nuestras palabras. Un buen movimiento implica escoger aquellos aspectos que facilitan la comprensión de aquel a quien nos dirigimos o por quien hablamos.

Es por ello que si prepondera un hemisferio, lo adecuado sería seleccionar formas lingüísticas mayoritariamente del mismo.


Sobre la autora

Claudia A. Martínez

Magister en Administración de Empresas: MBA, Licenciada en Filosofía, Profesora de Teología, Especialista comunicación, Posgrado de Negociación en Harvard, Diplomada en Gestión y Gobierno de Empresas Familiares, coach ejecutiva-mentora, Experta en habilidades estratégico directivas, expositora Vistage y conferencista TEDx.
Consultora senior del BID (programa supervivencia y competitividad de la empresa familiar). Consultora organizacional desde el 2003.. Directora de la Escuela de Gestión Empresarial y Diplomatura en Dirección y Liderazgo de Fundación Graduados, del Entrenamiento en Oratoria de la FCEFyN y Mundos E. Docente de Posgrados y Grado en universidades nacionales y extranjeras.

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